viernes, 28 de junio de 2013

Llamas, azufre, y buena música; Demonios y juegos de rol (V)


IN NOMINE SATANIS MAGNA VERITAS (IN NOMINE)

Uno de los primeros juegos en los que personajes podían asumir el rol de ángeles o demonios fue el juego francés In Nomine Satanis Magna Veritas, que apareció en 1989 de mano del autor “Croc”. El escenario, si bien ambientado en un mundo moderno similar al nuestro en el que los ángeles y demonios de la mitología judeocristiana se enfrentaban por el control del mundo, estaba dotado de varios elementos de fantasía y humor negro. En su momento despertó cierta controversia por su contenido “blasfemo” (Se cuenta la anécdota, posiblemente inventada, de que su autor lo envió a varios sacerdotes para asegurarse de que tenía el tono adecuado). Tuvo suficiente éxito como para que en 1994 se realizara una versión al inglés menos irreverente y su título reducido a “In Nomine” para soliviantar menos la sensibilidad religiosa.

Leer más...A grandes rasgos el juego combina el mundo real con una realidad sobrenatural. Los personajes son ángeles y demonios que pueden adoptar formas humanas para llevar a cabo sus planes. Aunque los conflictos y tensiones entre ambos bandos se suceden ocasionalmente, actualmente Cielo e Infierno se encuentran en un estado de Guerra Fría. Ángeles y demonios normalmente luchan de forma indirecta, tratando de reclutar a los humanos para su causa y raramente recurren a la hostilidad abierta.

Colectivamente conocidos como los Celestiales, Ángeles y Demonios se clasifican en diversas clases de Coros (ángeles) y Bandas (demonios). Toda la creación es llamada colectivamente “La Sinfonía” y los “hechizos” no existen, los poderes son resonancias, armonías o canciones. Cada Coro o Banda tiene una “resonancia” asociada, una forma única de interaccionar con la Sinfonía y activar sus capacidades sobrenaturales.
Cada tipo de Celestial también tiene dos “condiciones de disonancia”, que determinan cómo adquiere “notas discordantes”. Una condición procede de su Coro o Banda y la otra de la Palabra a la que sirven. Si se violan esas condiciones, ángeles y demonios rechazan su identidad o su lugar en la Sinfonía, lo que bloquea sus habilidades y les provoca dolor espiritual.
Habitualmente ángeles y demonios trabajan para uno de los trece Arcángeles o los catorce Príncipes Demoníacos. Pero también existen Celestiales que están vinculados a una “Palabra” o concepto fundamental. El Arcángel o Príncipe para el que trabaja un personaje moldea su naturaleza, personalidad, habilidades y restricciones tanto como su Coro o Banda. Las Palabras pueden cambiar si un Príncipe Demonio se redime o un Arcángel cae. Por ejemplo, Andrealfus, el Príncipe Demonio de la Lujuria, fue en otro tiempo el Arcángel del Amor.

A pesar de estas clasificaciones, dentro del Cielo y el Infierno existen ámbitos de conflicto. Por ejemplo, la actitud militar de Miguel, el Arcángel de la Guerra, a menudo choca con el pacifismo de Novalis, el Arcángel de las Flores y el de Jean, Arcángel del Rayo, que favorece una postura moderada entre ambos extremos. La mayoría de los Arcángeles son reacios a apoyar una religión en particular, pero Dominic (el Juicio) y Lawrence (la Espada) apoyan el cristianismo católico, mientras que Khalid (la Fe) apoya el Islam.

El juego no ofrece una respuesta definitiva sobre si los ángeles caídos tenían razón al rebelarse, aunque en el original francés se presenta a un Creador despreocupado e irresponsable. Por lo general el juego asume que el Cielo busca defender la causa del bien, y el Infierno trata de arruinar sus esfuerzos. En ocasiones ángeles y demonios trabajan para objetivos comunes, como evitar el ascenso de terceras fuerzas o evitar la destrucción del mundo, y dentro de cada facción existen muchas intrigas y secretos.

En los suplementos se incluyen reglas para jugar con humanos que participan o no en el conflicto y criaturas nacidas de los sueños, que pueden ser personajes jugadores o del Director de Juego.
El sistema por defecto del juego es de D666. Consiste en tiradas de 3D6; los dos primeros se suman y se comparan a una dificultad base para determinar éxito o fallo y el tercero determina el nivel del éxito o el fallo. Sacar “tres unos” o “tres seises” provoca una intervención divina o infernal respectivamente. “Tres unos” siempre benefician al Cielo, resultando un éxito crítico para un jugador ángel pero una pifia para un jugador demonio. “Tres Seises” benefician al Infierno, produciendo el efecto inverso.

Aparte de la versión estándar existe una adaptación al sistema GURPS de “In Nomine”, así como información sobre los Grigori y los Grigori Caídos (también conocidos como Merodeadores), que no aparecían en el juego original. Asimismo, existió brevemente un juego de rol interactivo online basado en “In Nomine”, pero debido al escaso número de jugadores cerró a los pocos meses.

Por Magus