martes, 25 de junio de 2013

Llamas, azufre, y buena música; Demonios y juegos de rol (II)


LOS DEMONIOS EN LA LITERATURA

Más allá de las digresiones teológicas y demonológicas de pretendido carácter académico y esotérico, los demonios y espíritus malignos han encontrado también su lugar en el ámbito literario, convirtiéndose en los adversarios por antonomasia de multitud de relatos e historias.

Leer más...En el folklore popular los demonios a menudo adquieren un aspecto más “burlón”, tratando de conseguir las almas de los hombres e incitándolos al pecado y resultando chasqueados por circunstancias inesperadas. En el cuento de San Hilario (no reconocido en el santoral canónico) se habla de un demonio que trata de incitar a un pastor a la lujuria y que termina siendo violado por el pastor; varios monumentos como el acueducto de Segovia y otros son obra de diablos que firman un pacto con los habitantes del lugar y terminan siendo engañados a la hora de recoger el cobro de su trabajo. Algunos campesinos pactan con el diablo que recoja sus cosechas a cambio del alma de sus hijos y terminan encontrando una forma de romper el pacto. Por otra parte los demonios, o simplemente “El Diablo”, no siempre adoptan un papel de villanos. En un cuento medieval un demonio salva a un campesino de la horca porque se apiadó de él y le dio una limosna, en otra historia un demonio intenta llevarse el alma de un humilde campesino y termina haciéndose tan amigo de él con el paso de los años que cuando tiene la oportunidad de conseguirla, renuncia a ella y el campesino puede morir en paz. En general, los demonios de los cuentos, aunque pueden presentar un aspecto terrible, también pueden adoptar un aspecto cómico, travieso y bromista, no muy diferente de los duendes y hadas. Uno de los más conocidos es el “Diablo Cojuelo”, que quedó cojo al ser expulsado del cielo cuando todos sus hermanos le cayeron encima y que terminaría dando lugar a una novela satírica en 1641.
Pero frente a esta visión folklórica, los demonios nunca pierden su condición esencial de adversarios de Dios y los hombres, adoptan una actitud más terrible en los relatos sobre las vidas de santos y santas. Exorcismos y expulsiones de demonios se convierten a menudo en logros de santidad durante toda la Edad Media y en siglos posteriores.

Y más allá de la visión folklórica y religiosa, sobre todo a partir de la Edad Moderna se desarrolla una visión pseudocientífica, con el desarrollo del esoterismo y la demonología, que crean un complejo sistema de jerarquías demoníacas, rituales de invocación y descripciones de demonios y poderes infernales. La literatura académica sobre los demonios es una derivación de las corrientes humanistas, que de la misma forma que en otros aspectos mundanos intentan dar una visión racional y científica del infierno y sus habitantes.

Constituiría poco menos que una obra académica realizar una exposición pormenorizada de la influencia literaria de los demonios, pero entre las obras más destacadas del género podemos citar:

-“La Divina Comedia” (1321) de Dante Alighieri: Considerada una de las obras maestras de la literatura universal, la Divina Comedia es un poema que describe un viaje imaginario del autor al más allá, visitando el Infierno, el Purgatorio y el Cielo hacia 1300. Tras ser atacado por varias bestias salvajes, Dante se pierde en un bosque y se encuentra con el poeta Virgilio, al que acompaña, deteniéndose en el infierno y donde contemplan a los diversos pecadores recibiendo su castigo: los aduladores arrojados a un lago de estiércol, los adivinos obligados a caminar hacia atrás sin ver lo que tienen delante, así como otro tipo de tormentos.
La descripción del Infierno de Dante constituye una visión alegórica del más allá tal y como se concebía en la Edad Media, pero también serviría como modelo para obras posteriores, yendo más allá de la complejidad del lago de llamas de la cosmología judeocristiana.

-“El Doctor Fausto”: Sin duda el paradigma del “pacto con el diablo”, el Doctor Fausto es un personaje surgido de una leyenda alemana, un sabio frustrado que ofrece su alma al Diablo Mefistófeles a cambio de conocimiento infinito y placeres terrenales. Esta leyenda se convirtió en la base de numerosas novelas, películas y obras musicales. Aunque el origen de la leyenda no está claro, a menudo se atribuye su inspiración a figuras reales como el Dr. Johann Georg Faust (1480 -1540), un mago y alquimista de Würtemberg, así como otros eruditos de la época. También existe un personaje similar en el folklore polaco llamado Pan Twardowski y que apareció por la misma época. Asimismo, en los siglos anteriores ya habían aparecido algunos personajes literarios que habían pactado con el diablo, aunque no tuvieron tanta difusión.

La historia de Fausto era interpretada en el teatro de marionetas y en baladas durante el siglo XVI, y Fausto a menudo aparecía como un tonto burlesco. La primera versión escrita que se conserva es la “Historia von D. Johann Fausten”, de un autor anónimo, publicada en el año 1587. Christopher Marlowe, un destacado dramaturgo inglés popularizó la historia en 1604, proporcionándole una estructura clásica. “The Tragical History of Doctor Faustus” pronto se convirtió en una obra popular.
Pero posiblemente la versión más conocida de la leyenda de Fausto sea la del autor alemán Johann Wolfgang von Goethe. Goethe extiende la leyenda del pacto con el Diablo y le proporciona mayor profundidad moral más allá de un mero deseo de conocimiento y placeres. En la obra de Goethe, Fausto, frustrado por las limitaciones de su conocimiento y poder, es tentado por Mefistófeles, que acepta servirle hasta el momento en que alcance la felicidad suprema, momento en que se apoderará de su alma. Fausto acepta, pues cree que ese estado es inalcanzable para el ser humano. La versión de Goethe sirvió como inspiración para varias óperas y obras musicales.
En el año 1947 el escritor Thomas Mann publicó su propia versión de la leyenda de Fausto, adaptándola al contexto de principios del XX. En ella el compositor Adrian Leverkühn, tras contraer una enfermedad venérea tras visitar un burdel, acepta un pacto con un tentador que le ofrece 30 años de éxito como compositor. En 1930 Adrian presenta su última obra (El lamento del Dr. Fausto), y consumido por la locura y la sífilis confiesa el pacto que ha realizado, sufriendo un colapso lento hasta su muerte en 1940. Muchos críticos han visto en la decadencia de Adrian el alma de Alemania cayendo lentamente en el abismo del nazismo.

-“El Paraíso Perdido” (1667) de John Milton: Este poema del siglo XVII publicado en diez libros ha constituido una influencia notable a la hora de definir la figura de Lucifer como rebelde y las guerras entre ángeles y demonios en la literatura universal. El autor afirma que su intención es mostrar el conflicto entre la sabiduría eterna de Dios y la libre voluntad. Milton incorpora en su poema referencias paganas, griegas y cristianas.
Aunque el poema trata la historia de Adán y Eva, también se centra en Lucifer y sus seguidores, tras haber sido derrotados por Dios y expulsados al Tártaro. Lucifer habla con sus lugartenientes Mammon y Belcebú, y Belial y Moloch también están presentes, y juntos se disponen a corromper la Tierra.
La historia de la tentación de Adán y Eva y su caída es muy diferente a la versión bíblica. Lucifer consigue tentar a Eva aludiendo a su vanidad y engañándola con su retórica, y Adán, viendo a Eva pecar, comete conscientemente el mismo pecado, declarando que si Eva tiene que morir por su pecado, él también debe morir con ella porque están hechos de la misma carne. De esta forma Milton convierte a Adán en una figura heroica, pero también comete un pecado más grave que ella, ya que él es consciente de lo que hace. Tras comer la manzana, el sexo, que hasta entonces les parecía algo natural, les resulta vergonzoso, y ambos se recriminan mutuamente. Finalmente son expulsados del Paraíso, pero no sin haber obtenido visiones del futuro y abrirse la posibilidad de una redención – a través de una visión de Jesucristo.
En “El Paraíso Perdido” Lucifer-Satán es un hermoso y trágico joven cuyo orgullo, expresado en la conocida frase “Mejor reinar en el Infierno que servir en el Cielo”, le lleva a intentar apoderarse del Cielo, porque cree que todos los seres merecen la libertad y no está dispuesto a servir eternamente a Dios. Sin embargo, su rebelión no es tanto un acto bienintencionado como motivado por su narcisismo y egoísmo, que llega hasta la vanidad patológica. Cuando tienta a Eva, Satán siente remordimientos, pues sabe que si tiene éxito, su acto causará daño a muchos inocentes. También se siente culpable cuando entra a hurtadillas en el Paraíso, pero sigue adelante con sus intenciones al recordar su exilio.

Los demonios y sus agentes, bajo diversas formas y disfraces, han continuado reapareciendo en la literatura de todos los países y épocas, bien de forma directa o indirecta, provocando mediante sus manejos y tentaciones todo tipo de calamidades y discordias. Ha mantenido su aspecto folklórico como en “Los hermanos Karamazov” de Dostoievkski (1880), o toda su maldad como adversario de Dios en “El exorcista” de William Peter Blatty (1971) pero en los últimos tiempos, al igual que otros muchos monstruos de la literatura universal se ha destacado su papel de antihéroe trágico, en gran parte iniciado con “El Paraíso Perdido”, como en “Memnoch el Diablo” de Anne Rice (1996) llegando incluso a la visión paródica de “Buenos Presagios” de Neil Gaiman y Terry Pratchett (1990).
En general puede decirse que de todos los monstruos de la literatura universal los demonios han sido los más recurrentes, pues representan el mal primordial y originario del que derivan todos los demás monstruos, y su influencia continúa en nuestros días. A comienzos del siglo XXI quizás la imagen más extendida sea la visión apocalíptica de las guerras entre ángeles y demonios, sumidos en un conflicto eterno con explicaciones bíblicas o de otros tipos, como guerras entre razas extraterrestres o entre facciones celestiales. Y de la misma forma que otros monstruos, los demonios se han extendido por todo tipo de géneros literarios, incluyendo el romance sobrenatural, aunque su imagen de villanos definitivos resulta demasiado tentadora como para rechazarla por completo.

Por Magus