jueves, 28 de febrero de 2013

Los primeros rituales


Cada aspecto del universo, desde la materia sólida a los conceptos abstractos como la verdad y la belleza es un compuesto de varias fuerzas elementales –la obra de multitudes de ángeles en un tapiz dictado por el diseño del Creador. Aunque la Hueste Celestial estaba ordenada en Casas separadas, cada una con un dominio sobre una serie específica de las fuerzas que formaban el cosmos, muchas de las construcciones del Creador requerían la cooperación de múltiples Elohim, cada uno proporcionando su conocimiento y saber.

Leer más...Estas sinfonías de poder angelical, conocidas como coros, fueron formadas y dirigidas por los ángeles de la Primera Casa, y los Heraldos utilizaron su amplio conocimiento del plan del Creador para combinar los esfuerzos de los Elohim en actos mayores de creación. Por poderosos que fueran los Elohim individualmente, su poder era todavía más grande cuando combinaban sus energías para un propósito superior. Era un hecho que Lucifer utilizaría en los tiempos oscuros que vendrían.
Desde el momento que el Arcángel Miguel lanzó la maldición de Dios contra los Caídos, la hueste infernal se enfrentó a un enemigo que lo superaba en números y términos de poder bruto. El Lucero del Alba lo sabía y creía que la única forma de enfrentarse a la fuerza bruta del Cielo era luchar con mayor astucia y agilidad. Esto requería crear nuevas y flexibles tácticas, lo que finalmente llevó a la creación de las legiones de Lucifer y a un sistema de rangos que se extendía más allá de los límites de experiencia y especialización de las Casas. La cooperación y la innovación se convirtieron en el nuevo orden del día, y la hueste infernal introdujo variaciones tácticas en los coros de los Elohim –combinaciones de saber de las Casas que podían realizarse rápidamente y tenían efectos devastadores en el campo de batalla. Estos rituales eran enormemente efectivos anulando las ventajas de la Hueste Celestial, especialmente durante las primeras fases de la guerra, y el concepto fue adoptado en una amplia variedad de funciones, desde conseguir información a la creación de poderosos bastiones ocultos de los ojos de ángeles y mortales por igual. Aunque gran parte del conocimiento de los rituales se perdió con el paso del tiempo y con los efectos del Tormento abismal, los recién regresados Caídos pueden tratar de recordar estas poderosas evocaciones cooperativas para utilizarlas contra sus enemigos.

De acuerdo con la leyenda, los primeros rituales creados durante los primeros siglos de la Guerra de la Ira eran de naturaleza pasiva, permitiendo que los Caídos proyectaran su consciencia por el mundo y se enfrentaran al enemigo lejos de las frágiles tierras de los mortales. Se dice que muchos de estos rituales fueron desarrollados por el Archiduque Asmodeo y sus subordinados de la Legión de Plata, y sus esfuerzos fueron esenciales para permitir que los Caídos se enfrentaran en igualdad a las fuerzas del Arcángel Miguel durante los siglos de la Guerra Silenciosa. Muchos Diablos discuten esta teoría, afirmando que fueron el propio Lucifer y los Namaru en conjunto los artífices de estas tácticas cooperativas. Lo que no puede negarse es que los Diablos fueron los responsables de las primeras aplicaciones destructivas de estas técnicas, utilizadas durante el primer asedio de Genhinnom en el amanecer del Tiempo de las Atrocidades.

No mucho después de la caída de Sagun, la Hueste Celestial se desplegó en formaciones de batalla y descendió sobre la ciudad-catedral de Lucifer con un enorme ejército de Elohim y fuerzas mortales, tratando de capturar al Lucero del Alba y terminar con la rebelión mientras las legiones infernales estaban dispersas. La Legión Carmesí defendió las murallas durante siete días y siete noches, mientras la tierra temblaba con el paso de ángeles titánicos y los cielos se incendiaban con rayos de fuego. Los mortales de la ciudad estaban desesperados, porque estaba claro que las fuerzas del enemigo eran innumerables y su fuerza no parecía disminuir, mientras que los defensores de Genhinnom se debilitaban progresivamente. Finalmente, justo al amanecer del séptimo día, Lucifer convocó a sus lugartenientes para que se reunieran en el Palacio de las Sombras, y por las calles se extendió el rumor de que la rendición era inminente.

Sin embargo, al amanecer el propio Lucifer y sus ángeles elegidos se alzaron como estrellas furiosas sobre la forma oscura del palacio. Diablos y Azotes se desplegaron en intrincados patrones mientras comenzaban a cantar palabras de poder. No mucho después de que la Hueste Celestial hiciera una llamada a las armas, las torres de vigilancia de sus aliados mortal estallaron en enormes torres de fuego, avivado por un repentino viento que aullaba desde el este. El fuego se extendió y el viento rugía como una bestia, y una terrible tormenta se desató sobre los ejércitos del Cielo en unos momentos, separando la piel del hueso y no dejando nada más que cenizas a su paso. La Hueste Celestial retrocedió aterrorizada y derrotada, retirándose a sus ciudades prisión habiendo descubierto que lejos de haber sido derrotados, los rebeldes habían vuelto las tornas en su favor de nuevo.
A continuación comenzaron a construirse enormes máquinas de guerra vivientes; los bastiones de Lucifer y sus generales y los experimentos eugenésicos del Palacio de los Suspiros. Otros muchos rituales fueron diseñados para espiar, bloquear, evitar y ocultarse del enemigo. Otros fueron utilizados para mejorar y animar a las tropas humanas que luchaban para los rebeldes, para crear nuevas tropas o bestias de guerra o para anular poderes contra los que anteriormente no existía defensa. Utilizar rituales era una de las formas más poderosas y menos costosas de los rebeles para aprovechar sus recursos mientras hubiera suficiente Fe para sostenerlos.

Los primeros rituales fueron concebidos como combinaciones de danza y canciones, en los que cada participante evocaba su saber con el resto y creaba nuevos efectos conceptuales. El número y rango de los participantes del ritual dependían del efecto deseado, pero siempre existía un único individuo conocido como el Ankida que dirigía su poder. Los ángeles que contribuían con saber adicional al ritual eran conocidos como los Mudu. El Ankida reunía los recursos necesarios y proporcionaba el ritmo de la canción y patrón de la danza. Como ocurrió con la Tormenta de Fuego, algunos rituales fueron diseñados para los rangos más elevados de las Casas, y necesitaban cientos de asistentes (o Khauiki) que proporcionaban apoyo y reservas extra de Fe.

Aunque posteriormente se descubrió que los rituales podrían crearse dentro de la jurisdicción de una sola Casa, la estrategia más frecuente era crear rituales que utilizan saberes diferentes. Cada ritual tenía un saber dominante o primario, y sólo un demonio con el dominio apropiado de las evocaciones necesarias podía actuar como Ankida. Desde entonces, todos los rituales comenzaron a asociarse con determinadas Casas, incluso aunque participaran otras. Como sólo el Ankida necesitaba conocer y comprender el ritual completo, era fácil restringir el flujo de conocimiento. Con el tiempo, muchos rituales terminaron siendo considerados propiedad de una Casa u otra.

Durante la guerra la hueste infernal creó y utilizó cientos de rituales diferentes, tanto dentro como fuera del campo de batalla. Desde esa época, gran parte de ese conocimiento se ha perdido. Quedan pocos registros en el mundo físico y las agonías del Abismo han dañado los recuerdos de los Caídos. Además, las limitaciones de la posesión y la debilidad de la Fe del Mundo de Tinieblas han creado nuevas dificultades para que los Caídos recuerden y realicen apropiadamente que antaño evocaban con facilidad. Mientras antes bastaba con que uno o dos demonios poseyeran el conocimiento y el pode relevantes para ejecutar la danza ritual, ahora los Caídos deben buscar mucho para encontrar demonios con el saber adecuado. Además deben recurrir a otros mortales y Caídos para que contribuyan con la Fe necesaria para el éxito del ritual. Pueden inscribirse sellos especiales para amplificar y manejar la reserva de Fe recogida pero incluso así, ahora muchos rituales sólo pueden realizarse en momentos y lugares específicos que resuenan con el efecto que el demonio está intentando conseguir. De todas formas muchos Caídos siguen investigando activamente el arte perdido del saber ritual, tratando de encontrar cualquier ventaja que puedan utilizar contra sus enemigos y conseguir sus objetivos.

Traducido por Magus